Kakarigeiko es, antes que nada “práctica de ataque”. Está diseñado para aumentar la estamina y crear la habilidad (del kakarite) de crearse una entrada contra un oponente fuerte. Debe de practicarse luego de haber calentado completamente, debido a que su intensidad puede causar daños al cuerpo si éste no está listo.
Generalmente kakarigeiko es practicado de tal manera que, Motodachi mantiene el centro mientras Kakarite busca crearse una entrada antes de atacar. El Kiai debe ser siempre fuerte y extendido seguido inmediatamente de Zanshin (No gruñidos cortos o aullidos). Esto ayuda a mejorar la salud cardiovascular y abrir los pulmones.
Debe ser hecho con nada menos que el 100% de la energía y voluntad. Así ese 100% irá aumentando mientras más se repita, ya que el Kakarigeiko crea su propio ritmo. (Imagina una batería que, mientras más la usas, más energía podrá ir almacenando: Así es el cuerpo humano).
Sucesivas repeticiones se irán desarrollando a medida que se aumenta la intensidad, de tal manera que la energía con la que se disponía en un comienzo parecerá luego, pequeña en comparación. De todas maneras, luego de suficientes repeticiones la curva de energía evidentemente decae.
El Kakarigeiko es usado comunmente en entrenamientos de universidades y colegios en Japón, como un método exigente que deja a los kendokas exhaustos hasta el colapso.
En las etapas tempranas del Kakarigeiko, éste es un ejercicio aeróbico en primera instancia. Significa que debe ser desarrollado al máximo esfuerzo. Al ir ajustandose con el tiempo, la energía disponible aumentará. El énfasis debe ir en usar la parte baja del cuerpo (Piernas, abdomen) para hacerse paso a través del oponente, girar y atacar continuamente sin pausas. Motodachi debe ayudar a que los ataques sean hacia el frente: Men, Kote, Do, Renzoku waza. En este nivel Motodachi no debe bloquear a su oponente de manera deliberada.
Con el tiempo, cuando los niveles de resistencia son mayores, Motodachi puede bloquear algunos ataques. Motodachi también puede bloquear el paso de Kakarite generando Taiatari y Hiki waza.
En un nivel avanzado de Kakarigeiko Kakarite tiene que superar su frustración de ser bloqueado o de fallar sus ataques.
Mukaezuki, ( ‘ recibir ‘ ) [que es] cuando Motodachi mantiene el centro incluso cuando Kakarite cree tener una oportunidad de ataque y entra, encontrándose con la punta del shinai de Motodachi, puede ser usado en niveles avanzados de Kakarigeiko, pero su uso es recomendado sólo para Danes experimentados debido al peligro asociado con dicha técnica.
Aún más dificultad se encuentra en el Ai-gakarigeiko, cuando no hay Motodachi y ambos Kendokas atacan simultaneamente. Sin un nivel considerado de entrenamiento y habilidades, ésta forma de entrenar es generalmente ineficiente.
Los principales beneficios del Kakarigeiko son:
1.- Inculcar un espíritu de perserverancia ( “cáete siete veces, levantate ocho” )
2.- Ayudarnos a encontrar el Mushin (Mushin no shin “La mente sin la mente” / Estado no-mente) Obviamente en orden de lograr un ataque apropiado hay un cierto grado de planificación y análisis, Sin embargo durante el Kakarigeiko se aprende a confiar en que ésto puede suceder de todas maneras, fuera de nuestro proceso de pensamiento conciente, ya que los hechos ocurren demasiado rápido para que el proceso conciente exista. Por eso es usual de que el Kendoka se encuentre con el Mushin por primera vez en Kakarigeiko, encontrándose realizando una técnica correcta, y dándose cuenta después.
El Sensei Yoshiyama Mitsuru, quien ha escrito una excelente guía( * ) para lograr los grados más altos de kendo, siente que Kakarigeiko es lo más beneficioso para el desarrollo de nuestro Kendo, más incluso que Jigeiko.
Kakarigeiko es el mejor entrenamiento antes de Jigeiko. Tiene el mismo dinamismo que Jigeiko y toda la estructura de las demás formas de entrenar.
La mayor dificultad que encuentran las personas, además de las enormes cantidades de energía requeridas, es la naturaleza improvisada del ejercicio. Cuando se hace bien, es como si “todos los cortes estuviesen predeterminados”. Cuando se hace mal, es como “si no pudieras dar ni un paso bien”. Sin embargo es necesario confianza en si mismo y en el entrenamiento para lograr encontrar un ritmo. La mejor forma de encontrar ese ritmo es “lanzarte y no mirar atrás”, poner todo el poder en las piernas y mantener la parte superior del cuerpo relajada y los cortes “ligeros”.


